Con mucha felicidad, te invitamos a
ser parte de este gran día…
Nuestra historia empieza de una niña que toda su vida quiso cumplir su sueño de ser Doctora y lo logro y por otro lado alguien que soñó con ser futbolista, pero no todo se suele lograr en esta vida, simplemente los deseos de Dios suelen ser distintos hasta mejores de los que pedíamos. Simplemente, no pensábamos que 2 mundos distintos un día podrían coincidir.
Un día sin querer queriendo, nuestros caminos se cruzaron. Entre batas blancas, guantes y guardias interminables, nuestros corazones encontraron un ritmo propio. En cada mirada cómplice, durante consultas, en cada café compartido al amanecer, descubrimos que la medicina no solo cura cuerpos, también une almas. Aunque nuestra carrera sea un mundo de urgencias y diagnósticos, somos nuestra calma en medio del caos, latidos fuertes y la prueba de que incluso entre bisturís y estetoscopios puede nacer el amor más verdadero, porque incluso en el lugar donde la vida depende de un hilo, el amor puede latir con fuerza.
Corintios 13:4-7: “El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad, sino que se regocija con la verdad. Todo lo soporta, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta”
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